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domingo, 15 de diciembre de 2013

Capítulo I

   Miraba por la ventana, sin prestar apenas atención a la profesora. Ni siquiera hacía algún esfuerzo por disimular que no estaba atendiendo. No; sus pensamientos eran mucho más importantes que la clase de tecnología. Miraba por la ventana, aunque sólo veía el cajón de la cómoda de sus padres abierto, y un cuaderno rojo...De fondo se oía algo sobre los motores, y a alguien hablando por lo bajo. Unas risas. La tiza paró de escribir.
   -Mike, entiendo que no te guste la clase-la profesora se giró con el ceño fruncido-, pero si no se te mete nada en la cabeza al estudiar, me escuchas a mí en clase, ¿comprendes? Y si te da igual mi asignatura ponte a hacer lo que te dé la gana, pero al menos haz como Scarlet: cállate.
   Scarlet se giró al oír su nombre y vio a Mike mirándola con odio. Normalmente le habría sonreído con sorna, pero no estaba de ánimos. Solía abstraerse en tecnología porque le había caído en gracia a la profesora, y porque memorizaba rápido los apuntes. Si no, habría suspendido hace ya mucho tiempo.
   Volvió otra vez la vista de sus ojos escarlata hacia afuera, hacia el cielo celeste. Apretó con fuerza la copia de la llave que había hecho esa misma mañana, pensando en aquel sueño que nunca había olvidado.

                                                                 * * * * * *
   La casa estaba totalmente desierta, y no se oía nada salvo la radio de la vecina de al lado, que seguramente estaría arreglando su jardín. Scarlet estaba encerrada en su habitación, sobre su cama, mirando constantemente el despertador para asegurarse de que sus padres aún no venían. Tenía dos horas. En sus manos, el cuaderno de tapas rojas de cuero que la había preocupado todo el día. Ayer por la tarde, mientras hablaba con su madre sobre una visita a un museo del instituto, se fijó en el cajón que ella estaba arreglando. En el hueco donde no había ninguna camisa, vio la tapa del librito. Observó la llave con la que su madre cerraba la cómoda, y le faltó tiempo para robarla esa mañana, hacer una copia y devolverla a su sitio. Al llegar a casa, tiró la mochila de cualquier manera y volvió a hacerse con el cuaderno. Sus padres estaban en la reunión para lo del museo; la única excursión por la que Scarlet sintió verdadera devoción en toda su vida por el tiempo que le estaba dando.
   Y ahí estaba ella; con la llave a un lado, el libro sobre el regazo y un candado que lo cerraba.
   -Maravilloso, Scarlet-murmuró-. Ábrelo, venga.
   Volvió a la habitación de sus padres, y la registró por completo. Armarios, de nuevo el cajón y el resto de la cómoda, la mesilla de noche...pero no encontró nada. Se sentó en el suelo y pensó en cosas que sus padres siempre llevaban, y recordó cierto collar que su madre nunca se quitaba, y que se enfadaba mucho si se lo pedía. No era una llave, pero tampoco tenía forma definida. Era como una especie de clave de Fa de bronce, con los dos puntos unidos a la figura. La diferencia era que en la parte de abajo tenía una filigrana con varios salientes.
   -Eso es-se dijo. Subió corriendo a su habitación, cogió el diario y miró el agujero de la cerradura. No podía apreciarse bien, pero dentro parecía tener un rompecabezas.
   -Luego dirán que el manga me ha vuelto demasiado extraña...-comentó pensando en sus compañeros, que la etiquetaban de "desconfiada" y "bipolar". Para los profesores era maquiavélica, y eso le gustaba.
   Pensó, y vio que le resultaría imposible hacerse con el colgante. Echó la cabeza hacia atrás y miró al techo. Lo más probable era que el contenido del cuaderno estuviera oculto para ella el resto de su vida, y por ello sonrió. Había aprendido a hacer las cosas porque la gente le decía que no podía hacerlas, y siempre lo había conseguido. Y éste no iba a ser su primer fracaso, de eso estaba segura.

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Continuará en el "Capítulo I.I", espero que os haya gustado este trocito. Voy a dividir los capítulos en partes porque si no la entrada es larguísima y resulta molesto de leer(al menos para mí). ¡Muchas gracias por leer, espero que os haya gustado!
Esta obra está bajo los derechos de Creative Commons, para más información haced click AQUÍ.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Rosas y Lirios: Prólogo


"Hace siete años, Rebecca y Scarlet fueron separadas.
Lo único que guardan la una de la otra son
dos flores: una rosa y un lirio.
Ninguna de las dos se ha marchitado en todo ese tiempo,
ni ha perdido pétalos ni color.

Lo que ninguna de las dos sospecha es que dentro de ellas se
esconde un poder terrorífico, capaz
de destruir el mundo con un solo gesto..."









Con una rosa en la mano, Rebecca miraba hacia el mar. Su cabello castaño se agitaba, haciendo formas indefinidas. En lo alto del acantilado, observaba con expresión nostálgica hacia ninguna parte, con sus ojos azules más oscuros de lo normal. Era una chica de unos quince años, de estatura media. Dio una vuelta a la rosa en su mano. Era roja, como le gustaban a Scarlet. Scarlet...al pensar en ella frunció el ceño y apretó sin querer la mano, haciéndose sangre. Miró su mano: cuatro caminos escarlata la cruzaban, pero a ella no parecía dolerle. Agitando la cabeza, volvió a la mansión.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Rosas y Lirios

¡Hola! Al final me he decidido por colgar aquí una novela, "Rosas y Lirios", de la cual os pongo hoy el prólogo. Atención a los que la quieran copiar, porque tengo unos derechos de autor que no permiten plagios. Lo pondré en todas las entradas relacionadas con la novela, supongo que lo entenderéis.
Dicho esto, aquí tenéis la imagen que he hecho para la novela:

Y, bueno...eso. Esto es más o menos el anuncio todavía tengo que empezarla. Así que espero que os guste cuando la haga, y que la disfrutéis. Hasta la siguiente entrada, un abrazo muy fuerte de Azucena. *w*


¿De dónde...?